Misa Crismal de la Diócesis de San Cristóbal: ¿Cómo vivir nuestro ministerio en una sociedad desestructurada y en crisis?

La mañana del martes 29 de diciembre sin la presencia de fieles en la Capilla del Seminario Diocesano en Palmira, el presbiterio de la Diócesis de San Cristóbal celebró la Misa Crismal para la bendición y consagración de los óleos santos, y renovación de las promesas ministeriales.

Los sacerdotes y obispos del Táchira debieron cumplir diversas normas de bioseguridad para participar en la ceremonia.

La Misa fue presidida por Monseñor Mario Moronta, y acompañado por el Nuncio Apostólico del Congo, Mons. Francisco Escalante; monseñor Juan Ayala, Obispo Auxiliar de San Cristóbal, y monseñor Luis Márquez, Obispo Auxiliar emérito de Mérida.

En la Eucaristía se elevó una oración especial por los sacerdotes enfermos, y aquellos que fallecieron en los últimos meses.

“En medio de una situación particular, celebramos hoy la Misa Crismal. En ella, bendecimos los aceites sagrados destinados a la confección de los sacramentos de la Iglesia. A la vez, al conmemorar el Sumo y Eterno Sacerdocio de Jesucristo, renovamos los compromisos adquiridos el día de nuestra ordenación sacerdotal. Ambos eventos, en un mismo acontecimiento litúrgico, nos permiten experimentar de nuevo la permanente presencia y acción del Espíritu Santo”, expresó el Obispo Moronta en la homilía.

Antes de renovar las promesas sacerdotales el Obispo invitó a su presbiterio reflexionar con algunas interrogantes, entre ella: ¿Cómo vivir nuestro ministerio en una sociedad desestructurada y en crisis?, ¿Cómo ser ministros del Señor y de la Iglesia en una sociedad desarraigada?, ¿Cómo ser ministros para una sociedad que ha ido perdiendo la esperanza? y ¿Cómo ejercer el ministerio desde la experiencia de la soledad?

Indicó monseñor Mario Moronta que “respondemos a dichas interrogantes con lo que somos y tenemos, tanto en lo humano como en lo cristiano y lo sacerdotal. Por supuesto, siendo secundados por la gracia de Dios, Uno y Trino”.

Así mismo, señaló: “desde nuestra vocación bautismal, cuales cristianos creyentes, respondemos con decidido testimonio de la Resurrección, lo cual conlleva actuar con rectitud de intención, coherencia y temor de Dios. Así podremos ser perseverantes a fin de entusiasmar a los demás en el seguimiento discipular del Jesús. Y, como ministros ordenados sacerdotes, configurados al Señor, nuestra respuesta y compromiso apuntan a dar el ejemplo de la caridad pastoral y celo apostólico en nombre de Jesucristo”.

Al final de la Eucaristía el Obispo hizo una oración de acción de gracias por el presbiterio tachirense, y sus frutos pastorales, por los sacerdotes que han celebrado recientemente 25 y 50 años de ordenación sacerdotal. Y encomendó a Dios los retos pastorales de esta Iglesia local para afrontar el desarrollo de la pandemia, y las adversidades político-sociales de Venezuela. (Prensa DiocesisSC)

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